La primera vez que lo probamos fue toda una experiencia mística…¿un moscatel seco? ¿De Cádiz? ¿Viñas en suelo de albariza? ¿Moscatel bajo Velo de Flor? ¿En tanque de acero inoxidable, no en bota?
De verdad que no se podían unir más interrogantes antes de abrir la primera botella…
Todas esas cuestiones y dudas se despejan cuando lo acercas a tu nariz y detectas un leve, levísimo recuerdo de la flor, moscatel austera, nada que ver con la de Alejandría o de grano menudo y más aún cuando notas en la boca frescor, acidez muy controlada, mineralidad y salinidad…todo un desafío.
¿Cómo no iba a tener hueco este «friki» en nuestra tienda?
Amarillo ligero con unos toquecitos verdosos.
Qué olemos:
Aromas austeros de moscatel, mineral y algún que otro recuerdo tropical de lichi.
A qué sabe:
Buena acidez, redondo y untuoso, no descuidar el análisis de la retronasal, donde nos sorprende con una mezcla de flores blancas e higos. Punzante y vertical, amargo al final. Aterciopelado.
3 meses bajo Velo de Flor en tanque de acero inoxidable, hacen de este vino de moscatel un seco digno de probar y experimentar.




